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Artículo de Opinión del Presidente en el Diario en defensa de la ética del empresariado y de medidas flexibles


Vergüenza debiera darles

Enrique Conde. Presidente de CEOE-CEPYME Cantabria.

Articulo de Opinión. Diario Montañés. 29/03/20202

Cuando hace tres meses nos planteábamos que Cantabria debía movilizarse para defender su economía, gobierno, sindicatos y patronal teníamos claro que esa defensa debía ser conjunta y contundente. Las grandes empresas tractoras, aunque no eran las únicas, estaban siendo dañadas por motivos de todos conocidos que no de todos compartidos: un concepto exigente de transición ecológica, energética y medioambiental que más que transición era una revolución impuesta a cualquier coste.

En tres meses, a este se han sumado frentes nuevos.

En el ámbito sanitario el empresariado ha decidido asumir un nuevo papel social. Las empresas de esta Comunidad están trabajando para que Cantabria se cure. Aportando recursos, instalaciones, personal, infraestructura y dinero para dotar al personal sanitario de los materiales que desde la Administración no llegan. Manteniendo un compromiso altruista en paralelo a un esfuerzo organizativo sin precedentes para mantener toda la actividad económica que sea posible realizar con seguridad. Un esfuerzo que muchos hombres y mujeres de empresa de esta Comunidad sostienen mientras se ven obligados a cerrar las puertas de sus empresas, del que a buen seguro es el proyecto de sus vidas, sin saber cuándo ni cómo lo volverán a abrir si es que consiguen hacerlo.

Y mientras la empresa se compromete con la salud de los cántabros y con el futuro económico de la Comunidad, mientras el país se encamina a una recesión, el Gobierno de España opta por endurecer los mecanismos laborales que diseñó como medidas flexibles para afrontar una situación extraordinaria creada por el Coronavirus.

Hoy, desde el lado de la vida económica, una de las primeras víctimas del COVID-19 es el Diálogo Social. Detrás vendrán miles de empresas abocadas a desaparecer si se les obliga a mantener a la totalidad de la plantilla durante seis meses. Porque seis meses con empleados pero sin clientes, con ERTES que finalizan cuando acaba el Estado de Alarma y no cuando acaba la situación económica que este estado conlleva, son imágenes de un mundo que existe en la cabeza de una Ministra, no aquí, en la tierra que pisamos los autónomos, las pymes, las empresas que sostienen inversiones y pagan créditos millonarios.

Pero ¿qué sabe el Gobierno de gestión de empresa y de gestión de trabajadores?, ¿qué saben ustedes de la responsabilidad que tiene un empresario? ¿Qué saben lo que preocupa llegar a pagar mes a mes la nómina de un trabajador?, ¿Pretenden hacernos ver que los empresarios no nos importan los hombres y mujeres que forman nuestros equipos? ¿O se lo pretenden hacer ver a la sociedad para tapar otras cuestiones ajenas al empresariado?

Hablo de lo que conozco cuando les digo que hay empresarios que han decidido ubicar sus empresas en Cantabria o ampliar sus líneas de producción pese a tener ofertas de otras comunidades mejores para sus intereses económicos. Hay empresarios que para mantener sus plantillas tienen que buscar mercados fuera renunciando muchos meses al año con sus familias, comprometidos con el empleo cuando bien pudieran sostener la actividad en un formato más reducido de empresa, con menos plantilla, y simplemente no renunciar a nada en su vida personal. Hay empresarios para quienes su equipo humano no es algo de lo que prescindir, es alguien que no es que forme parte de la propia empresa, es que forma parte de la propia vida. Para el empresariado de Cantabria, esto no es una batalla que enfrente a empleadores y empleados. Es una pelea en la que empresarios y trabajadores estamos juntos perdiendo algo para poder volver a ganar pronto.

Pero así no lo vamos a lograr.  No si no nos dejan hacer lo que sabemos, administrar, gestionar, cuidar y multiplicar. No si sacrifican nuestras capacidades en favor de discursos llenos de banalidades y vacíos de soluciones.

El Gobierno está intentando adaptar la realidad a sus medidas y no las medidas a la realidad de la empresa.  Pedimos condonación de impuestos, aplazamiento de pagos tasas e impuestos, de costes de Seguridad Social, pedimos recursos en Consejerías claves como Economía, Empleo. Estas medidas y más pedimos al Gobierno Nacional, Gobierno Autonómico y Administraciones locales.

Vergüenza debería darles, señoras y señores del Gobierno de España responder a nuestras demandas de ayuda tratándonos como a estafadores. Vergüenza atreverse a sembrar la duda sobre la ética de un empresariado que es parte de una sociedad civil que está dando lecciones de las que ustedes tienen mucho que aprender. Vergüenza debería darles pedir que no se critique su gestión mientras dura esta crisis, pero haberse atrevido a criticar la nuestra. La de quienes no esperamos aplausos por las ventanas pero sí un poquito de respeto por su parte.


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