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La jubilación del empresario es causa de extinción de contrato del trabajador pero no en todos los casos


El artículo 49.1.g) del Estatuto de los Trabajadores establece como causa de extinción del contrato de trabajo la jubilación del empresario. No obstante, para que esta extinción se produzca es necesario que se cumplan dos hechos con relación de causalidad entre ellos:

En primer lugar, debe producirse la jubilación del empresario, entendiendo por tal el efectivo reconocimiento de la situación de jubilación por parte de la Seguridad Social de tal manera que no cabe confundir la solicitud del empresario y el inicio del expediente administrativo con el efectivo reconocimiento oficial de esta situación, habida cuenta que .

En segundo lugar, debe producirse el cese en la actividad que venía desempeñándose, entendiendo por tal el completo cierre de la actividad y la total suspensión de los trabajos o servicios que se venían prestando.

No es obligatorio que estos dos hechos se produzcan en el mismo momento temporal sino que cabe que entre ellos pueda mediar un plazo prudencial cuya finalidad sea permitir la liquidación y el cese de la actividad. En ningún caso cabe la extinción del contrato antes de que el empresario tenga reconocida su situación de jubilación.

En cualquier caso, el trabajador tiene derecho a cobrar una indemnización por extinción equivalente a un mes de salario.

Dos situaciones que pueden suponer la no extinción del contrato de trabajo a pesar de la situación de jubilación:

La primera, que se produzca la subrogación en la actividad de tal manera que un tercero asuma la nueva gestión. En este caso, se produciría también la subrogación del trabajador siempre que se den los requisitos del artículo 44 del Estatuto de los Trabajadores.

La segunda, que el empresario jubilado decida compatibilizar su pensión de jubilación con el mantenimiento de la actividad, siempre que se cumplan los requisitos previstos en los artículos 213 y 214 de la Ley General de la Seguridad Social.


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